Material exclusivo (bueno, no tan exclusivo. Bueno, está bien, un disco al alcance de cualquiera) nos revela (sí, ya se, me revela, estoy solo, muy solo) el origen de la movida “emo” en nuestro país. Así como a finales de los ’80 no apareció ningún referente masivo, en Argentina, del trash (que internacionalmente ya contaba con exponentes como Metallica o Megadeth) ni durante los ’90 no hubo prácticamente ninguna banda que represente masivamente el sonido del grounge (se puede hablar de los brujos, pero siempre renegaron de que se los catalogue “grounges” y, seamos serios, El otro yo no fue ni es grounge), hoy por hoy no aparecen bandas en Argentina con maquillaje, ropa negra, flequillos que les tapen media cara y letras depresivas que coqueteen con la muerte y el suicidio, que representen a esta nueva tribu urbana llamada “emos” que nos invaden a diario. Pero si nos remontamos más de 25 años hacia atrás, tal vez encontremos alguna pista. Corría el año 1982 y muy pocos podían alcanzarlo. Juan Carlos Baglietto junto al muy joven (y ya talentoso) Fito Páez en teclados, Silvina Garré como corista, Rubén Goldín en guitarra, Sergio Sainz en bajo y José Aguilera como baterista, viajaban a Buenos Aires a grabar su primer disco, “Tiempos difíciles”. Es verdad que esos eran tiempos difíciles, pero el disco está cargado de una depresión tan grande, que es el único referente nacional en la actualidad de estos simpáticos adolescentes (y algunos no tanto, lo cual ya empieza a preocupar) que tienen como pasatiempo hacerse cortes con una Gillette. Hagamos un análisis, tema por tema, del disco.
Mirta, de regreso: acá se le perdona solamente por el contexto político. Hablar de un tipo que vuelve después de 3 años preso, en 1982 y con la frase “me recibió el frío de un nuevo gobierno” o “ya no hay ni un pelo largo, todos parecen soldados” es un tema bajón, pero parte de lo que se vivía por aquellos días. Igual es re depre el tema y encima el tipo vuelve, la jermu está con otro y el pega media vuelta y se va. Un garrón.
Aunque mañana no estés: “Y aunque mañana no estés, yo silvaré bajito y me morderé los labios de tanto haberte esperado y seguir haciéndolo”. Un garrón más o menos. El chabon esperando como un gil y la mina que no acusa ni medio recibo.
Era en Abril: acá encontramos el punto máximo de sentimiento “emo”. No solamente el tema habla de una pareja que pierde un hijo, sino que remata con la frase “estamos pensando, sería mejor, el marcharnos tres… que quedarnos dos”. Bancá un cachito hermano. Si esto no es apología al suicidio, qué es. Y después se quejan de My chemical romance.
Los nuevos brotes: Lisa y llanamente está hablando del fiambre del abuelo que ahora sirve de abono a la tierra. Y ni siquiera zafa con la metáfora del círculo de la vida y del árbol que nace donde enterraron al jovato, porque remata con la frase “ya el demonio está cruzando el río. Ya lo vió y está midiendo el golpe. Al primer hachazo no tembló siquiera, al segundo menos, al tercero un poco.”
Puñal tras puñal: El aporte a la cultura “emo” de nuestro gran amigo Fito Páez. Les regalo una frase y piensen lo que quieran del tema. “los tantos son claros, vos lejos, muy cerca yo, sangre en las manos.”
Sobre la cuerda floja: la canción sobre un pobre tipo, alcohólico y solitario que se suicida. Así, sin más.
Sin luna: parece ser el bajón de la vejez a los 20 años. “El otoño dulce gotea su muerte barriendo el patio de la niñez”.
Menos mal que el disco termina cargado de un mensaje más que optimista con ese temaso de Fito que es “La vida es una moneda”. Porque al final de cuentas, más allá de modas y flequillitos, de curtir una onda depre o ser un flogger al cual la vida le sonríe porque su papito le da todos los gustos, la única verdad es que solo se trata de vivir, esa es la historia.
Como regalo les dejo esta foto inédita de Baglietto curtiendo un rato la onda emo (un poco gay).
Mirta, de regreso: acá se le perdona solamente por el contexto político. Hablar de un tipo que vuelve después de 3 años preso, en 1982 y con la frase “me recibió el frío de un nuevo gobierno” o “ya no hay ni un pelo largo, todos parecen soldados” es un tema bajón, pero parte de lo que se vivía por aquellos días. Igual es re depre el tema y encima el tipo vuelve, la jermu está con otro y el pega media vuelta y se va. Un garrón.
Aunque mañana no estés: “Y aunque mañana no estés, yo silvaré bajito y me morderé los labios de tanto haberte esperado y seguir haciéndolo”. Un garrón más o menos. El chabon esperando como un gil y la mina que no acusa ni medio recibo.
Era en Abril: acá encontramos el punto máximo de sentimiento “emo”. No solamente el tema habla de una pareja que pierde un hijo, sino que remata con la frase “estamos pensando, sería mejor, el marcharnos tres… que quedarnos dos”. Bancá un cachito hermano. Si esto no es apología al suicidio, qué es. Y después se quejan de My chemical romance.
Los nuevos brotes: Lisa y llanamente está hablando del fiambre del abuelo que ahora sirve de abono a la tierra. Y ni siquiera zafa con la metáfora del círculo de la vida y del árbol que nace donde enterraron al jovato, porque remata con la frase “ya el demonio está cruzando el río. Ya lo vió y está midiendo el golpe. Al primer hachazo no tembló siquiera, al segundo menos, al tercero un poco.”
Puñal tras puñal: El aporte a la cultura “emo” de nuestro gran amigo Fito Páez. Les regalo una frase y piensen lo que quieran del tema. “los tantos son claros, vos lejos, muy cerca yo, sangre en las manos.”
Sobre la cuerda floja: la canción sobre un pobre tipo, alcohólico y solitario que se suicida. Así, sin más.
Sin luna: parece ser el bajón de la vejez a los 20 años. “El otoño dulce gotea su muerte barriendo el patio de la niñez”.
Menos mal que el disco termina cargado de un mensaje más que optimista con ese temaso de Fito que es “La vida es una moneda”. Porque al final de cuentas, más allá de modas y flequillitos, de curtir una onda depre o ser un flogger al cual la vida le sonríe porque su papito le da todos los gustos, la única verdad es que solo se trata de vivir, esa es la historia.
Como regalo les dejo esta foto inédita de Baglietto curtiendo un rato la onda emo (un poco gay).
