martes, 15 de abril de 2008

Volver... ni a palos!

Uy Dios, ¿qué me paso? La ausencia no fue premeditada (aclaro), pero ya está, después de tanto tiempo volví y ahora creo que me quedo. Mientras disfrutaba de mis vacaciones -más que merecidas- en un paraíso perdido sin intrernet, ni wi-fi, ni celulares, ni televisión (cosa que igual no miro desde hace años, a no ser por un par de excepciones), ni luz, ni gas y -como era de esperarse- ni gente, pasó de todo. En cuanto a rock, pasó el groso de Ozzy, pasó el zoológico de secionistas de Jonathan Davis y lo poco que queda de Korn, no pasó Lenny Kravitz (que de rockero tiene lo que yo de capador de monos), pasaron ya 14 años de la ida de Kurt y esa fecha me encontró vestido de mujer (a no pensar mal, eh) mientras tocaba en un tributo a Nirvana y otro montón de cosas que contaré en su debido momento. A nivel nacional me quede sin compañía de celular, o mejor dicho, me la cambiaron sin preguntarme por una que parece haberle robado el logo a Coca-Cola, el campo se puso vigilante (yo sospecho entre un acuerdo entre parte del poder ejecutivo, el poder judicial y el poder de Greiscol para bajar a Cristina) y terminamos pasando hambre los que "nada que ver" como pasa siempre por estos pagos y volvió la vieja y querida -no por mí- "ola polar" con temperaturas similares a las peores temporadas invernales de Alaska pero en Abril y en el medio de la provincia de Buenos Aires.
Bueno, ya es mucho por hoy, así que me voy a domar un oso polar, el cual será mi medio de transporte hasta Octubre por lo menos. Ahora que volví tienen motivos más que suficientes para ser felices.