Uy Dios, ¿qué me paso? La ausencia no fue premeditada (aclaro), pero ya está, después de tanto tiempo volví y ahora creo que me quedo. Mientras disfrutaba de mis vacaciones -más que merecidas- en un paraíso perdido sin intrernet, ni wi-fi, ni celulares, ni televisión (cosa que igual no miro desde hace años, a no ser por un par de excepciones), ni luz, ni gas y -como era de esperarse- ni gente, pasó de todo. En cuanto a rock, pasó el groso de Ozzy, pasó el zoológico de secionistas de Jonathan Davis y lo poco que queda de Korn, no pasó Lenny Kravitz (que de rockero tiene lo que yo de capador de monos), pasaron ya 14 años de la ida de Kurt y esa fecha me encontró vestido de mujer (a no pensar mal, eh) mientras tocaba en un tributo a Nirvana y otro montón de cosas que contaré en su debido momento. A nivel nacional me quede sin compañía de celular, o mejor dicho, me la cambiaron sin preguntarme por una que parece haberle robado el logo a Coca-Cola, el campo se puso vigilante (yo sospecho entre un acuerdo entre parte del poder ejecutivo, el poder judicial y el poder de Greiscol para bajar a Cristina) y terminamos pasando hambre los que "nada que ver" como pasa siempre por estos pagos y volvió la vieja y querida -no por mí- "ola polar" con temperaturas similares a las peores temporadas invernales de Alaska pero en Abril y en el medio de la provincia de Buenos Aires.
Bueno, ya es mucho por hoy, así que me voy a domar un oso polar, el cual será mi medio de transporte hasta Octubre por lo menos. Ahora que volví tienen motivos más que suficientes para ser felices.
martes, 15 de abril de 2008
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
